Olor a madera.

Si tuviera que quedarme con un olor que me recordará a mi infancia, sería el olor a madera recién cortada.

Desde que tengo memoria es el olor que traía mi padre a casa, es el olor que recuerdo cuando visitaba su pequeño taller. Recuerdo algunas virutitas de madera pura en su calva que empezaba a asomar y jugar con ellas. La madera es una parte de nosotras. Por eso nació El Capriccio, un proyecto que poco a poco se fue convirtiendo en realidad. Somos nuevas totalmente en el mundo de los emprendedores y parece mucho más fácil en la teoría que en la práctica que es una completa locura. Día a día vamos aprendiendo e intentando mejorar un poquito para haceros llegar nuestra esencia, intentar transmitir un poquito de nuestro amor por la madera, por la naturaleza, llevaros un poquito de campo a vuestro hogar.

A estas alturas estoy aquí sin presentarme, soy Alicia; la que ha maquinado todo este proyecto, soy diseñadora de interiores, creativa y wedding planner, entre otras cosas; pero como toda buena cocinera tengo mi pinche, Cristina (mi hermana) que aguanta todas mis locuras y le da un poco de cordura a este proyecto. Por supuesto el equipo no estaría completo sin nuestro artesano, el mismo de las virutitas de madera en la calva (ahora un poco más grande); nuestro padre, que lleva trabajando con madera desde que tengo uso de razón.


Como veis somos un buen equipo más bien una familia, por eso no podíamos dejar de lado a nuestra madre, ella es la fuerza de este proyecto, la que nos ha animado desde el minuto cero y la que nos anima cada día para seguir adelante, y desde este pequeño rincón de la red, me gustaría darle las gracias una vez más. Juntos intentamos hacer un poquito de magia con nuestros diseños personalizados, creando piezas únicas, porque juntos formamos un buen engranaje.


Esto empezó como una idea, que comenzó a dar vueltas y vueltas en mi cabeza, hasta que una tarde decidimos darle forma, con lápiz y papel de por medio comenzamos a diseñar nuestros primeros productos; esa misma tarde con la emoción del momento ocupamos nuestro taller del pueblo, allí donde sentimos la naturaleza y respiramos aire puro. Poco a poco les dimos forma, esto no había hecho más que comenzar. Nos gusta crear productos con alma, llenos de paz y hechos a mano con todo nuestro mimo y pasión.

Hoy, un par de añitos después de materializar este proyecto, hemos ampliado nuestro mundo a la decoración de bodas y estamos de enhorabuena: lanzamos nuestro propio blog: “la casita de madera”. Esa casita de madera que desde pequeñita le pedía a mi padre y que finalmente muchos años después conseguí. Nos parecía el nombre perfecto para dejaros ideas de decoración, pequeños truquillos y haceros participes de nuestro trabajo. Pero no queda ahí porque a pesar de la crisis en la que estamos entrando no perdemos la ilusión y estamos creando cositas nuevas que estamos seguras de que os van a encantar.


Muchas gracias por acompañarnos en este camino.